Fidarsi è bene. Non fidarsi è meglio.
"Decisivamente è dura. Il mondo attuale è pervaso da strani fenomeni per i quali tutto sembra a rischio. Tanto per cominciare il nostro amato globo, come una pallina di gelato gusto cioccolato si sta sciogliendo. Si dice che le temperature sono alte e c'è troppa siccità. Eccomi allora alle prese con gli acquisti di condizionatori e freezer potente. Si dice anche che il sole è malato e i tumori della pelle sono in crescita. E siamo subito pronti a sperimentare l'ultimo lifting o a bombardarci di lampade. È decisivamente dura nel XXI secolo pensare di scrivire di fiducia quando si deve aver paura di mandare un figlio all'asilo o a scuola, quando si deve temere di prendere una metropolitana o non ci si può concedere il lusso di avere un'appendicite. Ci vogliono speranze e gesti sensibili per far scattare la penna allo scrittore. In un errare disordinato, caotico e folle dare un senso a ciò che si circonda è un'impresa eroica (...)"
KATIA CARLINI
Un caso de amnesia y otro de hipermnesia
Amnesia:
Cierta persona, conocida en la literatura médica con las iniciales GR, amaneció un día en estado de confusión mental, sin poder mover el brazo derecho y con dificultades al hablar. Con referencia a lo que aquí nos interesa, este paciente no recordaba nada concreto de su pasado y mismo tenía duda acerca de su propia identidad. Los médicos hallaron que GR había sufrido una apoplejía que había dañado su tálamo izquierdo, parte esencial del diencéfalo para la memoria autobiográfica. Aunque era capaz de reconocer a sus familiares, era incapaz de recordar nada en relación a ellos, a su trabajo, o a cualquier episodio de su vida, lo que supone que GR padecía “amnesia retrógrada”; pero aquí no acababan sus dificultades, pues GR tampoco era capaz de almacenar información eficazmente sobre su vida cotidiana después de la apoplejía, poniendo en evidencia que también padecía “amnesia anterógrada”.
A partir del accidente cerebral, GR se sumió en una depresión que lo llevó a dejar su trabajo de artista porque, como decía él, “ya no tenía un yo que expresar”. No tenía ningún recuerdo de su pasado, con lo que era no sólo incapaz de expresar cualquier aspecto de sí mismo, sino que no conseguía dotar de significado a su vida en el presente, mermando asimismo la posibilidad de pensar acerca del futuro. Se pasaba el día durmiendo y sumido en un estado de apatía permanente.
Cierta persona, conocida en la literatura médica con las iniciales GR, amaneció un día en estado de confusión mental, sin poder mover el brazo derecho y con dificultades al hablar. Con referencia a lo que aquí nos interesa, este paciente no recordaba nada concreto de su pasado y mismo tenía duda acerca de su propia identidad. Los médicos hallaron que GR había sufrido una apoplejía que había dañado su tálamo izquierdo, parte esencial del diencéfalo para la memoria autobiográfica. Aunque era capaz de reconocer a sus familiares, era incapaz de recordar nada en relación a ellos, a su trabajo, o a cualquier episodio de su vida, lo que supone que GR padecía “amnesia retrógrada”; pero aquí no acababan sus dificultades, pues GR tampoco era capaz de almacenar información eficazmente sobre su vida cotidiana después de la apoplejía, poniendo en evidencia que también padecía “amnesia anterógrada”.
A partir del accidente cerebral, GR se sumió en una depresión que lo llevó a dejar su trabajo de artista porque, como decía él, “ya no tenía un yo que expresar”. No tenía ningún recuerdo de su pasado, con lo que era no sólo incapaz de expresar cualquier aspecto de sí mismo, sino que no conseguía dotar de significado a su vida en el presente, mermando asimismo la posibilidad de pensar acerca del futuro. Se pasaba el día durmiendo y sumido en un estado de apatía permanente.
Hipermnesia:
No sólo la amnesia supone un deterioro de nuestra calidad de vida; otro trastorno opuesto, conocido como hipermnesia, puede interferir en un normal desarrollo de nuestra vida. La hipermnesia es un curioso fenómeno que pone en evidencia que los sujetos que la padecen logran consolidar los datos aprendidos a lo largo del tiempo. Si en condiciones de laboratorio se sometieran a dos grupos de sujetos – hipermnésicos y normales – a una prueba de memorización de imágenes, veríamos como en los sujetos normales el porcentaje de respuestas correctas mermaría con el tiempo, entre una prueba y otra. En los sujetos con hipermnesia, el hecho de memorizar unas series de imágenes y dilatar el tiempo de espera la presentación de la otra prueba, no merma este porcentaje, si no que parece aumentar. El resultado de este experimento sería que en los sujetos con hipermenesia el engrama no parece deteriorarse con el tiempo, sino que mejora, fenómeno conocido como consolidación. Estos sujetos utilizan las sucesivas pruebas a las que son sometidos como entrenamiento activo para consolidar el engrama y recuperar otros olvidados mediante los indicios recuperados en las sucesivas pruebas.
Un periodista llamado Shereshevskii (“El pequeño libro de una gran memoria”), cuyo caso fue descrito por el neuropsicólogo Alexander Luria, padecía hipermnesia: era capaz de memorizar todo tipo de datos y detalles triviales de cualquier episodio de su vida, desde listas de números a pormenores de acontecimientos de la vida cotidiana. Aunque pueda parecer paradójico, este problema era la causa de que al sujeto le abrumaran todos los datos almacenados y fuera incapaz de comprender el sentido general de lo que percibía, de captar conceptos abstractos. No lograba aprehender el sentido de los textos que leía al ser incapaz de abstraerse de los numerosos detalles que el mismo recordaba, por ejemplo.
Gracias a casos como este, comprendemos que aunque no recordar los acontecimientos de nuestra vida sea frustrante, lo contrario puede derivar en quedarnos sin una historia de vida que contar. La forma en que funciona nuestra memoria, siendo a veces insuficiente o deficiente a nuestro parecer, es sin embargo perfecta, pues gracias a no recordar todo lo que vivimos ni a olvidarlo todo, guardamos en nosotros mismo un recuerdo de los rasgos generales de nuestra vida de manera bastante fiable, los suficiente como para formarnos una idea más o menos exacta del mundo en el que vivimos.
Hecho la mirada atrás...
Hecho la mirada atrás…
Y con melancolía observo el pasado…
Tú representabas todos mis sueños románticos,
he tardado mucho tiempo en darme cuenta,
que tú no eres para mí y yo no soy para ti.
Y ahora empieza una nueva etapa en mi vida,
Y tú no estás en ella…
Los recuerdos me inundan…
Intentaré quedarme con los buenos
Y olvidar los malos.
Pero no podré olvidar nuestra historia,
aunque quiera.
Como yo te amé, no lo sabe nadie…
Sólo lo sé yo y sólo yo.
Todavía parece que tengo el sabor
de tus labios en mi boca,
de tus labios en mi cuello…
Como yo te he amado, no lo sabe nadie.
Hoy formas parte, ya, de mi pasado,
de una vieja historia de mi vida.
Hoy los días no son grises porque
piense en ti.
Hecho la mirada atrás…
No me arrepiento por haberte querido,
nadie podrá culparme por haberlo hecho.
Ojala tú me hubieses querido
cómo yo te quería a ti…
Y ahora entiendo todo aquello
que no entendía antes.
Que tú no eres para mí y yo no soy para ti
Y con melancolía observo el pasado…
Tú representabas todos mis sueños románticos,
he tardado mucho tiempo en darme cuenta,
que tú no eres para mí y yo no soy para ti.
Y ahora empieza una nueva etapa en mi vida,
Y tú no estás en ella…
Los recuerdos me inundan…
Intentaré quedarme con los buenos
Y olvidar los malos.
Pero no podré olvidar nuestra historia,
aunque quiera.
Como yo te amé, no lo sabe nadie…
Sólo lo sé yo y sólo yo.
Todavía parece que tengo el sabor
de tus labios en mi boca,
de tus labios en mi cuello…
Como yo te he amado, no lo sabe nadie.
Hoy formas parte, ya, de mi pasado,
de una vieja historia de mi vida.
Hoy los días no son grises porque
piense en ti.
Hecho la mirada atrás…
No me arrepiento por haberte querido,
nadie podrá culparme por haberlo hecho.
Ojala tú me hubieses querido
cómo yo te quería a ti…
Y ahora entiendo todo aquello
que no entendía antes.
Que tú no eres para mí y yo no soy para ti
Soñar es gratis

Soñar es gratis… ¿quién no ha soñado alguna vez? Desde el mendigo al rico, todos hemos soñado. Matizaré el hecho de que cuando escribo “soñar”, me refiero más que a la imágenes oníricas sucedidas casi en su totalidad bajo la fase REM (o MOR, como se prefiera), a la “ensoñación” o lo que es comúnmente conocido como “fantasear”. No se define ni como lujo ni como vicio…ni como nada. Ya que, bajo mi punto de vista, si no se le ha adjudicado una “etiqueta” en particular, es porque no está valorado, apreciado en su justa medida. Acaso ¿quién no disfruta imaginando que puede cumplir el/los sueño/s de su vida? Puede que muchos definan esto como “estar en las nubes”; y bien ¿cuál es el problema? Siempre y cuando no alcancemos excesos, y sepamos distinguir la realidad de lo que no lo es. Pero ¿acaso permitirse el homenaje de dedicarse unos míseros minutos a pensar, de forma totalmente idealizada, sobre uno mismo no es, sino, necesario, deseable y hasta saludable?
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